Las lámparas de vapor de sodio que tiñen la noche de la gran mayoría de ciudades con su irritante color anaranjado tienen los días contados. Una nueva generación de dispositivos de iluminación con tecnología LED de alumbrado público de alta eficiencia, cambiarán por completo la imagen nocturna de nuestras ciudades con una luz mucho más blanca y natural que colaborará a minimizar las consecuencias de la contaminación lumínica por el resplandor difuso de la bóveda celeste.
El uso predominante de las actuales farolas de vapor de sodio, tanto de alta como de baja presión, se debe principalmente a sus 24.000 horas de vida útil y a la eficiencia luminosa de estas lámparas capaz de convertir cada vatio en una cantidad que oscila entre los 130 y 170 lúmenes. Las lámparas de vapor de sodio a alta presión o SAP es una de las más utilizadas en alumbrado público ya que, a pesar de su característico color anaranjado, ofrece una mejor reproducción cromática con respecto a las de baja presión.
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