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lunes, 4 de noviembre de 2013

Ahorro energético en ascensores eficientes

Realizando una auditoria energética en un bloque de viviendas podemos comprobar que un gasto importante en energía y además energía que tiene que pagar una comunidad de vecinos tiene que compartir. Nos damos cuenta que uno de los principales consumos es el ascensor. Los motores necesarios para el funcionamiento hacen que el consumo sea elevado.

lunes, 28 de octubre de 2013

Tabla de equivalencias de lámparas más comunes

Es la hora del cambio de mentalidad en la eficiencia energética del hogar y uno de los gastos principales de energía es el gasto en iluminación.

Hoy es el día en el que me he propuesto cambiar las lamparas de mi casa para tener un ahorro en la factura de electricidad. Para ello hay que tener en cuenta que queremos mantener los niveles de iluminación que hay actualmente en las estancias, incluso estoy dispuesto a bajar esos niveles en zonas que estén sobreiluminadas.




Para ello adjunto esta tabla de equivalencias para que tengáis claro a la hora de comprar vuestras nuevas lámparas o bombillas como coloquialmente son conocidas.

lunes, 21 de octubre de 2013

ETICS o SATE. Regreso al futuro en la rehabilitación de fachadas.

La esperada aprobación del Real Decreto del procedimiento básico para la certificación de la eficiencia energética de los edificios existentes y la incorporación  a este del documento de recomendaciones para la mejora de los niveles óptimos o rentables de la eficiencia energética obtenidos, va a  promocionar en el campo de la rehabilitación los ETICS/ SATE o sistemas de aislamiento técnico por el exterior (External thermal insulation composite systems).


Este desconocido  sistema constructivo aparecen en Suecia en 1940, y en los años 50 se fue extendiendo a Alemania y Suiza.
Fue principalmente los países del centro de Europa en  los que, teniendo un parque inmobiliario más envejecido y más escasez de suelo en el interior de las ciudades, necesitaron de la rehabilitación y optaron por este sistema, pues era el que más se adaptaba a edificios ya construidos.
Termografía aplicada al edificio

lunes, 2 de septiembre de 2013

farolas LED vs Vapor de Sodio

Las lámparas de vapor de sodio que tiñen la noche de la gran mayoría de ciudades con su irritante color anaranjado tienen los días contados. Una nueva generación de dispositivos de iluminación con tecnología LED de alumbrado público de alta eficiencia, cambiarán por completo la imagen nocturna de nuestras ciudades con una luz mucho más blanca y natural que colaborará a minimizar las consecuencias de la contaminación lumínica por el resplandor difuso de la bóveda celeste.

El uso predominante de las actuales farolas de vapor de sodio, tanto de alta como de baja presión, se debe principalmente a sus 24.000 horas de vida útil y a la eficiencia luminosa de estas lámparas capaz de convertir cada vatio en una cantidad que oscila entre los 130 y 170 lúmenes. Las lámparas de vapor de sodio a alta presión o SAP es una de las más utilizadas en alumbrado público ya que, a pesar de su característico color anaranjado, ofrece una mejor reproducción cromática con respecto a las de baja presión.

Diferenciación entre lámparas de Vapor de Sodio y LED

jueves, 23 de mayo de 2013

¿Cómo hacer una auditoría energética en el hogar?

Una de las formas más inteligentes de empezar a preocuparnos por el ahorro energético en el hogar es realizar una auditoría energética propia, al estilo que los ingenieros y consultores especialistas en ahorro energético realizamos en las grandes empresas y edificios.
Aunque a priori pueda parecer muy complejo, con unas pocas herramientas básicas y un procedimiento sencillo de observación y medida podemos llegar a conocer al milímetro el comportamiento energético de una instalación típica de hogar.
La mayoría de los hogares posee prácticamente las mismas “cargas” o “consumos” que llamamos los ingenieros, esto es, equipos que consumen energía eléctrica cuando los usamos y algunos también (y he aquí uno de los quids de la cuestión) cuando no los usamos.

Las herramientas

Antes de explicar el procedimiento básico comentaré cuales son las herramientas básicas para poder realizar una correcta auditoría energética en el hogar, y así poder reducir nuestra factura de la luz hasta un 50%.
La herramienta básica que necesitamos es un medidor de energía eléctrica, un contador de electricidad, para poder medir las variaciones en el consumo instantáneo durante el procedimiento de la auditoría. La forma más sencilla (aunque desesperantemente lenta y farragosa) es utilizar el propio contador de electricidad que nuestra compañía distribuidora utiliza para medir y facturarnos el consumo.



La manera más práctica y rápida es utilizar un monitor energético contador instantáneo de electricidad, que de forma instantánea nos indica el consumo actual, facilitando así una rápida realización de la auditoría. Como ventaja adicional, estos aparatos permiten registrar como datos esos consumos instantáneos a lo largo del tiempo, y descargándolos en un ordenador podemos visualizar nuestra “curva de carga” o “curva de demanda“, de forma que de una forma gráfica y muy visual podremos entender rápidamente cuándo consumimos más energía, e incluso identificar a qué aparatos puede ser debido el incremento o decremento de consumo en un instante dado de la curva.

El procedimiento

Una vez armados con un medidor de energía, o contador instantáneo de electricidad, iniciaremos el procedimiento de observación y medida; y que para la típica instalación de hogar proporciona los mejores resultados.
Estando conectado el monitor energético al cable principal del interruptor automático general del cuadro de protecciones comenzaremos apagando y desconectando el cable de alimentación de todos los aparatos eléctricos de la casa (especialmente los que tengan fuentes de alimentación conectadas a bases de enchufe, o aparatos en standby, etc.), exceptuando si no queréis ser tan rigurosos, el frigorífico, ya que es fácilmente identificable si está en marcha su motor compresor o no (un ruido constante de fondo).

Desenmascarando a los ladrones de energía

Una vez hecho esto, y si no tenéis “ladrones de energía” escondidos en casa (cosa poco habitual) el contador instantáneo de electricidad debería de dar una lectura de 0 kW. Como esto seguramente no será así (aseguraos de que el frigorífico no está en marcha en ese momento) tendréis que descubrir de donde vienen esos “consumos fantasma“. Os aseguramos de que a partir de aquí podéis llevaros grandes sorpresas. La pregunta que os estaréis haciendo es ¿cómo podemos saber ahora de donde provienen esos consumos si estamos seguros de tener todo desconectado?
Pues bien, la solución es sencilla. Id al cuadro general de protecciones. ¿Tenéis identificados qué líneas alimentan todos los interruptores automáticos que hay en el cuadro? Si es así, deberéis ir apagando cada uno de ellos (empezando de menor a mayor potencia o amperaje), esperando que el consumo del monitor energético se actualice, y comprobando si desciende o no. En caso de que no descienda, seguís desconectando uno cada vez, esperando unos segundos y repitiendo la operación hasta que notéis un cambio. Una vez identificado el interruptor automático, ya sabréis con mucha aproximación cual puede ser el “consumidor fantasma” o “ladrón de energía“. En caso de no tener identificados los interruptores, lo mejor es encender todas las luces y aparatos eléctricos, ir desconectando cada interruptor y viendo que aparatos o luces se han apagado. Después de hacer esto, escribir inmediatamente debajo de cada interruptor automático el nombre de la carga que alimenta, para tenerla controlada en el futuro.
Por lo general, algunos de los equipos que podéis encontrar que consumen gran cantidad de energía estando aparentemente apagados son:

§ Equipos de aire acondicionado centralizados de techo (100-150W)
§ Encimeras de inducción o vitrocerámicas táctiles (70-150W)
§ Fuentes de alimentación o equipos con transformador (10-80W)
§ Otros (hornos microondas, hornos, etc., 5-20W)
Tened en cuenta, para que tengáis un orden de magnitud,  que por cada 100W de potencia instantánea mantenida durante 24h al día y 365 días al año vuestra compañía comercializadora de electricidad os facturará 175€ al año (suponiendo un coste de factura de 20c€ por kWh, impuestos y potencia contratada incluida). Así que cuidado con esos consumos fantasma, porque aunque parezcan pocos vatios, a lo largo del año suman muchos kWh.
¿Cómo evitar esos consumos fantasma? Fácil: desconectad el interruptor automático del cuadro general que alimenta cada uno de esos aparatos cuando no tengáis que usarlos. Puede parecer un poco pesado al principio, pero sabiendo la cantidad de dinero que puede suponer al cabo del año, uno se anima pronto.

Los consumos en standby

Una vez desenmascarados esos consumos fantasma, iremos conectando poco a poco cada uno de los aparatos que previamente habíamos desenchufado. Veremos seguramente cómo por cada aparato que reconectemos aumenta unos pocos vatios el consumo instantáneo. Son los famosos consumos en standby. Estos otros consumos tienen fácil solución: podemos tener el cuidado de apagarlos completamente cada vez que los usemos, o bien podemos adquirir dispositivos de eliminación de standby, que se amortizan por lo general en menos de un año, y por otro lado nos permite despreocuparnos y no tener que estar pendiente de si hemos desconectado o no esos aparatos.

Aprendiendo lo que consumen las cosas

Gracias a vuestro monitor energético o contador instantáneo de electricidad podréis ir encendiendo y apagando todos los aparatos y equipos eléctricos en vuestra casa, y medir cuánto consumen. De nuevo os podéis llevar sorpresas.
A partir de ahora no sólo sabréis cuanto consumen los aparatos eléctricos de vuestra casa, sino que conoceréis cuales son los mayores consumos, y por tanto, dónde vale más la pena sustituir equipos por otros más eficientes, y así notar un mayor ahorro, rentabilizando la inversión económica que tengamos que hacer.
La consciencia energética

Llegados aquí, habréis descubierto un nuevo estado mental que hasta el momento ignorabais en mayor o menor modo: la consciencia energética. A partir de ahora, seréis conscientes en todo momento de cuánto consume cada una de las cargas que tenéis conectadas en casa, y tendréis mucho cuidado a la hora de dejar luces encendidas, aparatos en standby, ventanas abiertas con la climatización conectada… Bienvenidos entonces al estado de consciencia energética, uno de vuestros primeros pasos para poder pagar un 50% menos de factura eléctrica.



Auditoría energética y las normas que se aplican

La auditoría energética se define como el estudio de los usos y consumos energéticos de un centro o instalación y de los factores que le afectan, que tiene como objetivo detectar y evaluar las distintas oportunidades de ahorro. En los últimos años, las auditorías energéticas se han convertido en una de las herramientas más importantes para establecer el nivel de eficiencia energética de cualquier tipo de instalación  e identificar las medidas más apropiadas a implementar.

Fases de una auditoría
Las auditorías se hacen siguiendo una serie de fases:
Análisis de suministros energéticos: como fase inicial se recopila previamente a la realización de la visita a las instalaciones, información de detalle de los diferentes suministros de energía eléctrica, de combustibles, de autoproducción y otras fuentes de energía.
Visita a las instalaciones: con el objetivo de analizar, entre otras cosas, los procesos desarrollados en el centro o instalación, las tecnologías y servicios consumidores de energía, su  estado de conservación y los niveles de confort térmicos o el grado de iluminación. Además se realizan medidas y se recogen datos in situ.
Realización de una contabilización energética: con el objetivo de conocer el consumo derivado por tipos de equipos, sistemas u operaciones.
Análisis del potencial y medidas de ahorro: con los datos obtenidos de las fases anteriores, el equipo auditor identifica y cuantifica las medidas de ahorro.
Redacción del informe: una vez recopilados todos los datos, y detectadas todas las medidas de ahorro, dicha información queda reflejada en un informe de auditoría energética.
Revisión y control de calidad: el informe es revisado por el auditor jefe y el cliente para detectar posibles fallos.

Normas que le aplican
La calidad y el alcance que deben tener las auditorías energéticas no han sido siempre homogéneos, dando lugar en ocasiones a incumplimientos de requisitos mínimos de calidad. Por esta razón, en 2009, se aprobó la Norma “UNE -EN 216501:2009 Auditorías Energéticas” y en este año 2012 se publicó una nueva versión europea de  Norma de Auditorías Energéticas, “EN 16247:2012 Auditorías Energéticas”.
Norma UNE - EN 216501: Norma española publicada por AENOR junto al Comité Técnico de Normalización 216. Esta norma,
- unifica los criterios de calidad para la realización de una auditoría energética, así como su alcance.
- determina los aspectos que debe comprender una auditoría energética de calidad e independiente.

Norma EN 16257-1: Desarrollada por el Comité Europeo de Normalización, está siendo traducida por AENOR al castellano. Esta norma es muy parecida a la norma actual, pero incorpora algunos cambios relativos a las competencias y aptitudes del auditor energético, y a las características que debe tener el proceso de auditoría, así como detalles del proceso de realización.
Con las auditorías energéticas se pretende conseguir la reducción del consumo y del coste energético y cumplir con las Directivas Europeas en materia de ahorro y eficiencia energética.